martes, 30 de abril de 2013

Esencia

Verle a los ojos era como despertar de un sueño. Sus calmadas iris retrataban dentro de ellas el reflejo de aquel yo del que había tomado posesión hacía tanto tiempo ya, y solo al devolver aquella imagen, como lo que era, no así como lo pensara, todo a mi alrededor comenzaba a desintegrarse, una vez más.
Me constituía a mi modo. Todas edificaciones abstractas para rodear mi esencia. Cúmulos de cuestiones efímeras que al unirse conformaban aquello que sentía me representaba, cuando, en sí, no se trataba más que de mera temporalidad.
Y él lo sabía.
Su habilidad intrínseca, regresarme a aquella sapiencia profunda, sin tan siquiera buscarlo, tan solo con brindarme su compañía.
“Si escapáramos a las máscaras ¿Qué sucedería?...”
Su sonrisa, como una tibia caricia, era la evocación de aquel principio eterno que nos colmaba, que éramos y seríamos, sucediere en ese plano lo que sucediere.
Jugábamos, tan solo.
Éramos niños cuando reíamos y dejábamos aquellos sonidos con significación lingüística escaparan en nuestros hálitos.
De aquellos cuya trascendencia era tan intensa como peculiar.
Una única conexión.
Descubiertos como especímenes de la raza que llamábamos humana, solo en aquella circunstancia.
Nos reconocíamos como esencia.
Nombres... Formas de adecuar la memoria a rostros... Imágenes, manifestación externa de lo minúsculo en lo absoluto.
Relatividades que nos rodeaban, pero incapaces de separarnos, parecían esfumarse aún aunque se mantuvieren allí por designio del universo.
Imposible descripción de aquellos instantes,
No eran instantes.
Era la perfecta coexistencia de lo fugaz con lo infinito.

Liberarse de los atavíos, esos a los que confundimos con la realidad de nuestro ser, es aprender a vivir.


Transitar por esta vida es nutrirse, día a día, experimentar, crecer, evolucionar.

Y dar cuenta, poco a poco, y sin abatimiento, de que tanto tiempo ya llevamos en este camino... Que el temor carece de fundamento alguno.

Y que sí ¡Estamos más cerca de nuestro verdadero destino!

Y ¡En esta ocasión estamos tan despiertos como para dar cuenta de ello!

¿No deberíamos sentirnos aliviados?

Tanta carga a nuestras espaldas... Tanta negatividad infundada.

Borrá esa mueca de dolor, la expresión de disgusto que llevás desde hace unas horas o unos momentos...

Sonreí.

Agradecé esta posibilidad única que es, hoy, estar donde sea que estés.

Es maravilloso.



L u z.


Esa palabra nos define más que ninguna otra.



In Lakesh.

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