domingo, 2 de junio de 2013

Estructuras



La vida transcurre en sus vicisitudes y complexiones sin parámetros que se puedan fijar, ella ES, y en su totalidad un infinito conjunto de sucesos que se encadenan hasta conformar redes diversas e inimaginables por la mente humana en toda su escala.

Es preciso dar cuenta que, aun cuando cuánticamente el observador influye en el suceso, por lo cual siempre seremos sujetos activos en lo que nos sucede, vivenciamos cada segundo a través de nuestras estructuras. La objetividad es una forma de ver que resulta cuasi imposible para nuestra raza, al fin y al cabo... ¿Quién ha de vivir la vida como ella se plantea en completitud sin dejarle margen al papel que juega su propio pensamiento en interpretarla? (¿Y hasta qué punto ella sería una verdadera aventura de poder abstraernos de tal manera? De ese juego mental que hacemos al colocarnos, cual película en el papel de protagonista vivenciante, aunque nos tratemos tan solo de un personaje del rodaje).

Innumerables puntos de visión pueden encuadrar diversas cuestiones/situaciones/vivencias. Conmueve tan solo pensarlo, lo increíble de que cada ser sea único en todo sentido, incluyendo el cómo experimenta la realidad adueñándose de una porción de ella para volverla SU realidad.


Cuantas veces la incógnita de cómo sería ver el mundo con otros ojos fue parte de mí…
Y aún lo es, ciertamente.

Juego por ello con mis visiones cada día haciendo un intercambio a nivel micro de pensamientos, modos de ver, de ser. Siento verdadero placer en permitirme ver a través de distintos cristales la luz que cae sobre nosotros.

Hay tantas posibilidades…


Tan solo abandonar por un instante los pensares más cercanos, los argumentos que esgrime nuestro raciocinio con cada paso que damos, y permitirse rotar unos grados… Y ellas se hacen presentes.
Liberarse de las presiones que ejerce el personaje que construimos para nosotros consiente u inconscientemente a lo largo de nuestras vidas... Y permitirle al ser, ser como él lo desee, o como nosotros sugiramos de forma espontánea, sin presionarlo a mantenerse entre las limitaciones que hacen a los hábitos. Nutriéndonos de lo diferente.

Cuando hacemos eso, nos desprendemos de esas cargas tan pesadas que nos permitimos tener (toda problemática en nuestra cabeza se vuelve de ésta forma porque uno deja que así suceda) y vamos liberándonos, progresivamente, de toda atadura.

Comprendiendo que ninguna cuestión negativa lo es tanto si nosotros no nos disponemos de forma tal ante ella como para que así lo represente. Y toda vivencia puede resultar positiva y un camino de evolución y aprendizaje si así nos predisponemos a vivirla.

Todo se encuentra en la mente.

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