Aunque avanzaba a tientas, a veces por completo ciega,
siempre contaba con la guía del buscador interno. Él le susurraba a su
inconsciente por donde debía de avanzar y con qué velocidad retroceder para
tropezar de manera, si se quiere, más afable.
Aun cuando podía sentirse sola por momentos, incluso en
aquellos instantes donde toda la fe se esfumaba como si hubiera sido únicamente
una imagen onírica, un espejismo, algo en ella pulsaba continuar.
Continúa, pequeño ser tridimensional.
La esencia universal que habita en ti no te dejará caer. Y si caes, será sólo
cuando sea preciso para que te encuentres con otros mundos, colisiones con
galaxias alternas y de allí puedas enriquecerte un poco más.
No temas, déjate ser
humana, déjate ser finita y también eterna.
Eres gobernada por
fuerzas que pugnan hacia tu evolución.
Incluso aquello que te
agobia, que te roba el sueño y agita tu sensible corazón está allí para
ayudarte. Para despertarte. Para guarnecerte de herramientas.
“Por momentos me desconecto”, le contaba en confidencia ella a su ángel, su
guía, su yo superior. “Y en esos instantes me embarga una desesperanza tan
amarga que temo perderme y jamás reencontrarme”.
Su ser alterno sonreía al escucharla, y le abrazaba de
manera físicamente imperceptible, infundiéndole fuerzas para que no se rindiese y le recordaba
a su subconsciente, aquel que ella entendía aún guardaba lazos con la fuente,
incluso en la más profunda desconexión, que ello era necesario.
¿Cómo serías capaz de
desear volver a la unión, si no te has alejado de ella? Si no anhelas su
regreso, si no experimentas el desasosiego que nace en el pecho cuando tu visión se nubla tanto ya no te
sientes acompañada, cuando suprimes en tu cabeza la realidad fáctica de que
todo sucede por un motivo y el constante, incesante cambio, es un ciclo para tu
crecimiento…
Necesitas recordarlo y
ansiarlo, para buscarlo con real vehemencia.
Necesitas dejar de
sentirlo y extraviarte lo más que se pueda para así comprender en esa confusión
qué es lo verdaderamente importante, lo que te nutrirá y elevará.
Todo es parte de un
mismo todo. De un mismo plan.
Lo que te sucede ahora
es perfecto, lo que ha sucedido y sucederá también.
Nada más lejos de la
realidad que descreer del arbitrio universal.
Así que déjate colmar
de dudas, de sentimientos asfixiantes, de locura, de desasosiego. Permítete
flaquear y ser humana, tan humana que te duela cada centímetro de los huesos.
Tan mortal que te percibas ínfima.
Y así resurgirás cual fénix
y comprenderás lo alejado que se encontraba dicho sentir de la realidad.
Y qué es lo que colorea tus dibujos internos de dicha y alborozo
trascendental.
---
Ahora, respira con
calma, siente cuan profunda y mágica resulta esa inhalación, como se colman de
vida tus pulmones cuando se llenan de los componentes que el mundo que habitas
en esta vida te regala para que puedas encontrarte en él. Cierra los ojos y
percibe la perfecta armonía del ser.
Observa los fantasmas de tu mente desaparecer cuando te
focalizas en el aire que te inunda.
Entrégate al planeta en esa exhalación que luego, de manera
inevitable has de regalarle, en una transmutación de componentes que es retroalimenta
el círculo de la vida.
Estírate, retráete, percíbete, envuélvete.
¿Qué hay más perfecto que tú?
Te estás equilibrando, incluso sin buscarlo de manera
consciente.
Estás regresando.
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Te amo a ti y a cada eslabón y reflejo de esta increíblemente bella
locura que denominamos vivir.
Agradezco lo que sea que me brindes, aun cuando las
limitaciones de mi mente formateada, condicionada, no me permitan ver, en el momento, que
incluso si lo que me das me lastima, es lo que necesito para poder sanar lo que
ya está dañado y así expandirme.
Cada ser es mi reflejo, y yo también soy su espejo, en este baile cósmico de reconocernos
al desconocernos.
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Solo sé.
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