lunes, 9 de abril de 2018

No esperes

No esperes.

No busques que "el momento preciso" se presente,
a que una señal externa te diga que sí, que debés,
a que el temor se disipe, que los monstruos desaparezcan,
a que la tempestad de tus emociones se aquiete.


No necesites que algo por fuera te motive,
que alguien te diga que tenés que hacerlo,
que el juego te cuente sus reglas, así, sin más,
y vos las recibas, para de una vez aplicarlas.

No creas que "algo" te conducirá a lo que deseas,
a que te enfrentes, a que te lances,
a que dejes de acallar a tu interior,
a esa diminuta vocecita que dice "vos podés".

No digas "mañana será el día",
y te cobijes en el paso del tiempo,
para abandonarte a un futuro inaccesible,
por la misma inmovilización en la que te quedas.

En resumidas cuentas,
No dejes tu destino al arbitrio de lo incontrolable,
de tu alborotada mente, y sus limitaciones.
Ella siempre hará que continues donde estás.

Porque así funciona,
los circuitos neuronales se conforman,
de manera tal que tu inconsciente te mueva y conduzca,
a donde has llegado hasta ahora.
Y nada más, nada más.

Siempre habrá una esfinge, que te cuente fábulas,
de seres rotos, de personas que intentaron y no pudieron,
de sueños sin cumplir, incluso y a pesar del intento.
Son todas mentiras.

Vos podés hacer y ser lo que te de la gana,
sos el creador de tu realidad. En tus manos está tu vida.
Solo debés ir hacia donde deseás estar.
Y no parar, jamás te detengas.

que mirar hacia atrás no te lleve a flaquear,
a volver a dormirte, a silenciarte, a detenerte.
Y así olvidarte de toda tu potencialidad.
El camino estará repleto de pruebas, sí.

muchas veces querrás abandonar,
y regresar al punto de partida,
estará en tí no permitir que los obstáculos te ganen.

Porque una vez que te tomes enserio,
a vos, a esta vida que te tocó vivir,
a tus sueños, tus metas, tu sitio, tu mapa,
te iniciarás en un viaje maravilloso, con vos por punto de llegada.

Te conocerás, te desocultarás,
aprenderás a reconocer tus propias trabas,
lo que creés que creés, más no sos, ni te sienta,
e irás acercándote hacia la plenitud.

¿Qué ser más pleno que aquel que se descubre?
Que aprende a transitar todos los aspectos de la vida,
sin detenerse, sin autocompadecerse,
que vive, de verdad, y no, tan solo, se dedica a existir.

Vos sabés bien, en el fondo de tu alma,
sobre todo el poder que tenés.
Sos indestructible, sos tu propio dios, ahora,
es el momento que lo asumas, y emprendas la travesía.

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